Conmemoración al natalicio de la buena reina bess.

lunes, diciembre 30, 2013

Día a día me voy cuestionando cada paso que doy,
cada decisión y camino que tomo...

Día a día, semana a semana,
que tan rápido se mueve el tiempo princesa?

Dime princesa, dime...

En tu camino esta noche he deambulado,
cuanto mas te he buscado, y nuevamente a solas con mi sombra me he hallado.
Siempre cavilando vacilante sin mirar a nadie ni oír nada,
es que a mi lado habrás pasado y yo,
perdido en mis recuerdos de ti, no te he notado?.

Cuanto te he recordado princesa, y esta noche como otras noches
dejo que la tinta de mi alma empañe un pedazo de papel
y dibuje terriblemente estas lineas de cariño sincero.

Acaso tu, como yo, te conmueves extrañamente al ver un cirro perfecto?
es que también escudriñas al cielo despejado buscando una señal?

Existe una linea invisible, siempre entre mis manos y las tuyas,
la siento cuando te veo, cuando te miro de reojo para ver si me miras,
cuando busco en el cielo siempre en tu mirada de princesa.
Siempre busco una señal en tus hermosos ojos cafés pero,
oh allí esta!, nuevamente aquella linea.

Ya son muchos años, y muchos mas caminos y aun mas decisiones y pasos...
Cuanto mas hermosa estarás hoy princesa?

Llamaras a casa esta noche? es tu cumpleaños y deseo verte
y ser el único al que veas, quiero acompañarte y que compartamos juntos
el cálido abrazo de la soledad compartida,
quiero tu sonrisa en la mañana y cantarte horrorosamente los buenos días.

Toma mi mano princesa, que un año mas a pasado
y no quiero que pase otro sin tenerte a mi lado.

Esta noche Embelleciste un poco mas,
te volviste mas sabia y sensual.
Piensas en mi princesa?

Dime princesa, dime...




dkarraZ

Cartas a la buena Reina Bess.

jueves, diciembre 05, 2013

Los días en lima son muy variables, ya nublados  ya despejados, pero las noches casi siempre son las mismas, siempre llenas de nubes sin otra cosa que hacer que nublar acompañadas de luces artificiales por montones que a ladrillan el cielo. Esta noche en particular me siento muy confundido Alejandra.

Quisiera saber más de tus días, que los míos son casi siempre los mismos, esta noche pensé mucho en ti y por un momento albergue alguna esperanza, mas estas son extinguidas tan pronto como nacen y no por otro que por mí mismo.

Estas cartas a ti me ayudan a sentirte a mi lado, y cuando no te escribo solo pienso en lo que te diría si estuvieras conmigo en ese camino, en aquella banca del parque, en aquel lugar que guardo solo para pensar en ti. Todo el día ensayo palabras y rebusco frases para sorprenderte, más siempre el sorprendido término siendo yo cavilando cabizbajo sobre encuentros que me parecen tan imposibles y lejanos que descorazonan.
Te imagino mirándome con ternura y comprensión cuando te narro mis desventuras en estas calles, o sobre aquellos mis pensamientos que siempre te parecieron tan confusos. Te imagino quedándote en silencio y calmando mis iras con una sonrisa hermosa. Te imagino pues, conmigo de la mano explicándote a cada paso el por qué de las calles y aburriéndote a morir con interminables banalidades  que escucharas fingiendo interés por que tu eres así conmigo.

Qué buena eres conmigo cuando te imagino Alejandra, contigo mis realidades parecen sueños. Te imagino a veces con un vestido azul cielo sencillo pero muy hermoso, me imagino abriéndote la puerta para bajar del auto y brindándote mí abrigo con gusto al atardecer.

Eres mi auxilio en soledad Alejandra, me recuerdas que te tengo con una mirada imaginada, no tienes que decir nada porque yo lo sé con solo mirarte, veo mi reflejo en tus ojos y me pregunto si el amor que veo en ellos no es el amor que por ti profeso el que se me refleja de vuelta.

También me molesto contigo Alejandra, me disgusta saberte lejos y sentirte tan cerca, el imaginarte me causa un conflicto muy grande, porque al mismo tiempo que llenas mi soledad con tu ilusoria compañía también me recuerdas que no te tengo y que todavía no estoy listo para ti.

Fue un día martes Alejandra, fue martes cuando te imagine a mi lado por primera vez. Recuerdo que era aun invierno y traías un vestido negro de noche, una gabardina y zapatos de tacón alto, te hacían ver tan distinguida que casi no te reconocí. Recuerdo que quisiste ir a cenar y fuimos ambos agarrados de la mano como hermanitos. Aquella noche cenamos del mismo plato, mientras yo te contaba la historia del restaurante y trataba de lucirme con mis conocimientos de la culinaria francesa, mientras tú, como siempre, me escuchabas tranquilamente y asentías de cuando en cuando. No terminaste tu primera copa de champagne y quisiste ir a casa, recuerdo te acompañe hasta tu puerta y te vi tan hermosa con tu vestido negro como la noche y por un momento temí que las estrellas dejaran de brillar avergonzadas ante tu belleza.

Me despedí rápidamente, me agobio un sentimiento de angustia y hui como un cobarde, lo lamento. Aquella vez no pude enfrentarme a tu sensualidad, me sentía desarmado e indefenso como un niño perdido y tuve que partir rápidamente.

Recuerdo que evitaba verte por que el simple hecho de recordar nuestra velada me atemorizaba, me estaba enamorando de ti como nunca lo hice con nadie y eso no podía permitirlo. Siempre tuve miedo al amor Alejandra y por ello siempre lo evitaba. No me permití volver a imaginarte hasta mucho tiempo después, hasta que me sintiera lo suficientemente seguro de haber superado aquella ráfaga de amor que me acribillo en nuestra primera cena. Cosa que nunca pude hacer totalmente.

Habían pasado ya varias semanas desde aquella cena y me sentía renovado, y allí estabas junto a mi nuevamente, esta vez fuimos a pasear a la playa, lucias una falda blanca muy larga que bailaba con el viento y una playera también blanca, recuerdo mucho que caminamos descalzos en la playa mirando al horizonte sin intercambiar palabra, dejando que nuestros corazones hablen entre ellos. Pero me sentí intimidado por tu comodidad y alegría e interrumpí el momento con una estúpida pregunta:
quieres comer algo?

Francamente me desconcertabas Alejandra, eras tan mía que me asustabas.

Creo que te ame muchas veces esa tarde Alejandra. Ame en especial tus silencios que me parecieron incómodos, ame mi forma de imaginarte y ame también a tu silueta siempre clavada de pie frente a mí.
Esta noche no estás a mi lado, me gusta escribir a solas y lo sabes. Creo que fuiste a tu casa, debes de estar durmiendo cómodamente y sin pensar en mí. Me alegro mucho, espero que disfrutes tu soledad como yo disfruto la mía.

Esta noche pensé en nosotros y parís, y lo siento lejano, mi pecho está lleno de tristeza esta noche Alejandra y quiere matar toda esperanza que nace, trato de rebelarme pero me siento débil en tu ausencia.


Mañana te invitare a desayunar y acudirás a primera hora como siempre, te sentaras en tu lugar favorito de la mesa de la cocina y me veras preparar café para dos mientras te cuento como soñé contigo durante la noche y como el aroma de mi sleeping me recuerda a ti, y cuando duermo con el siento que te abrazo.



dkarraZ